miércoles, 23 de junio de 2010

DEMONIOS...



“Baje las escaleras si de dos en dos,
Perdí al bajar el norte y la respiración
¿Y por la noche que harás?
Las paso descosiendo que hay un arco por tensar…”

Cerré de un portazo escapando de los demonios que acunaban mi duermevela, intenté esconderme de ellos entre el tumulto de caras grises, inexpresivas, cuerpos sudorosos movidos por la inercia entre los que conseguí camuflarme poniéndome a salvo y una vez así seguí avanzando hasta llegar a una playa de una agresividad brutal en la que no encontré ni una sola cara amiga y en esa situación y al no encontrar motivo que me frenara, di dos pasos atrás suficientes para coger la suficiente carrerilla para atravesar una ola de dos metros que nunca surfearía.
Sentía como las olas me golpeaban y cuando pensé que era mi fin fui consciente de que las mismas que pensé que me quitaban la vida, realmente lo que hacían era arrancar el dolor de mi corazón, las cargas de mi espalda y así empecé a nadar con los ojos cerrados mientras las olas me acariciaban haciéndome volver a sentir ese calor semimaternal en mi pecho el cual fue extendiéndose hasta llegar a mi espalda generando un par de alas que me empujaron a salir del agua, y revoloteando sobre amigos que regalaban miradas cómplices y abrazos tan necesarios como el aire.
Seguí volando cada vez más alto y me olvide que mis demonios acechaban esa noche oscura los cuales no dudaron en romperme un ala de un solo ataque certero haciéndome caer sobre un montón de arboles y tojos que generaron más de 28.000 puñaladas naturales de vegetales muertos.
Con la ropa ajada y la piel empapada de sangre sudor y lágrimas me arrastré a casa con las alas rotas, acomodé el sillón tomé un trago y me desvanecí poco a poco con el humo de mi cigarro mientras escuchaba “yo solo busco…”

1 comentario:

Unknown dijo...

👏👏👏👏👏